EL VOLCAN DORADO DEL AMOR DIVINO

CAPITULO NUEVE

Más humilde que una brizna de hierba

trnad api sunicena, taror api sahisnuna

amanina manadena, kirtaniyah sada harih

Traducción

"Aquel que es más humilde que una brizna de hierba, más tolerante que un árbol, que les ofrece el debido honor a los demás sin desearlo para sí mismo, está capacitado para cantar el Santo Nombre de Krsna siempre".

Iluminación

Principalmente debemos expresarnos con este sentimiento: Debemos pensar que somos lo peor de lo peor. Srila Bhaktivinoda Thakura ha analizado el significado de este verso como sigue: Hasta una brizna de hierba tiene su valor, pero nosotros no valemos tanto como ella. No tenemos ningún valor positivo. Una cosa es que un hombre carezca de educación, pero es peor ser un loco que no tener educación, ya que él puede pensar, pero sólo de manera anormal. Por consiguiente, Srila Bhaktivinoda Thakura dice: "Tengo alguna conciencia, cierta inteligencia, pero ellas están mal encaminadas. Una brizna de hierba no tiene concepciones erróneas. Cuando se la pisotea, no tiene la tendencia de saltar en la dirección opuesta. Una brizna de hierba puede ser llevada de aquí para allá por una tormenta o por el medio ambiente externo, pero yo siempre estaré renuente a ir en una dirección en particular. Si las oleadas del medio ambiente me quieren llevar en una dirección determinada, trato de oponerme. Si realmente se toma en consideración mi valor, mi posición es más baja que la de una brizna de hierba, porque mi tendencia es la de oponerme".

Cuando queremos llegar a una relación más estrecha con la bondad infinita, debemos pensar: "No valgo nada. Es más, mi valor es negativo. Tiendo a oponerme a la gracia del Señor. Si Krsna quiere favorecerme, intento resistir. Estoy constituido de tal manera, que incurro en el suicidio espiritual. Krsna viene para favorecerme, pero me opongo: La energía que hay dentro de mí intenta el suicidio. Esta es mi posición, pero una brizna de hierba no se opone a nadie. Esa es mi detestable situación".

Necesitamos comprender que nos encontramos en semejante apuro. Con tal preocupación podemos aceptar la bondad de la Verdad Absoluta en la forma de su Santo Nombre.

No deberíamos pensar que el sendero será fácil; muchos problemas pueden llegar de afuera. Cuando los devotos van a cantar Hare Krsna en la calle, mucha gente viene y grita: "¡Eh monos! ¡Monos de cara roja!" Son muchos los impedimentos y la oposición que vendrán para tratar de perjudicarnos y apartarnos de este sendero, pero debemos practicar una tolerancia como la del árbol. ¿Por qué se ha dado el ejemplo de un árbol? Esto ha sido analizado de la siguiente manera: Si nadie riega el árbol con agua, éste no protesta diciendo: "¡Oh, denme agua!" Si alguien viene a perturbarlo arrancando sus hojas, cortando sus ramas o incluso derribándolo, el árbol guarda silencio. No presenta ninguna oposición. Debemos tratar de ver cómo el insulto, la pobreza, el castigo y otros tratos desagradables son necesarios para purificarnos y con el mínimo castigo se nos podrá liberar de la existencia material.

A través de la conciencia de Krsna hemos entrado en contacto con el objetivo más elevado de la vida, la realización suprema de la vida. ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por ello? Es inconcebible. Teniendo en cuenta la meta más elevada, debemos aceptar con cara sonriente cualquier pequeña exigencia que se nos haga. Si estamos realmente seguros, si tenemos fe en nuestro brillante futuro, pagaremos gustosamente cualquier precio insignificante que la naturaleza quiera cobrarnos.

"¡Krsna! ¡Te daré una lección!"

En una ocasión, Srila Gaura Kisora dasa Babaji Maharaja, el Maestro Espiritual de Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura, caminaba por el pueblo de Navadvipa mendigando un poco de arroz en diversas casas. A veces, la gente de la aldea atacaba o insultaba a los devotos. Ni siquiera perdonaba a un alma tan excelsa como ésta cuando iba rumbo a su vivienda. Algunos muchachos le apedrearon y le lanzaron tierra, y él comentó: "¡Krsna, me estás tratando con crueldad! Me quejaré con madre Yasoda". Esta era su visión y de esta manera lo armonizaba todo. Debemos aprender a ver a Krsna en todo aquello que venga a perturbarnos y a atacarnos. Por supuesto, desde el punto de vista filosófico, nada puede suceder sin la voluntad de Dios. Pero concretamente un devoto ve: "¡Oh Krsna! Tú estás respaldando a estos niños. Estás perturbándome y tendré que darte una buena lección. Sé cómo tratarte. Iré a quejarme con madre Yasoda y ella te castigará".

Los devotos avanzados se encuentran establecidos en la conciencia que Krsna está detrás de todo; ellos ven todo desde este punto de vista. Dicha actitud es un faro para nosotros, ya que ella nos guiará para adaptarnos a las cosas que aparentemente son desfavorables. Allí encontramos un dulce ajuste y por lo tanto se nos aconseja ser más tolerantes que un árbol. Puede que no presentemos ninguna oposición, pero aun así, la oposición vendrá a perturbarnos y tenemos que ser indulgentes.

Además, debemos mostrar nuestro respeto a los demás. El prestigio es el enemigo más grande y sutil del devoto de Krsna. El orgullo es el peor enemigo para un devoto de Krsna. Y es el orgullo el que finalmente le lleva a la conclusión de los mayavadi s, los monistas. Ellos dicen, "so ham: ¡Yo soy!" No dicen, "daso ham: Soy subordinado", sino que dicen: "Yo provengo del Elemento supremo. Yo soy Eso. Yo soy Él". Eliminan de su consideración el hecho que somos minúsculos y sufrimos miserablemente. Los mayavadi s, los impersonalistas, ignoran todos estos conocimientos prácticos, pero la oposición, nuestro ego (pratistha ), es el peor enemigo que tenemos. En este verso se nos aconseja tratar al prestigio y a la oposición de una manera especial.

El área de los esclavos de Krsna

Sri Caitanya Mahaprabhu dice: "No deben desear el respeto de nadie, ni siquiera del medio ambiente. Al mismo tiempo, de acuerdo con su posición, deben ofrecer honor a todos y a todo lo que hay en el medio ambiente. Ofrezcan sus respetos, pero no deseen recibirlos de afuera". Debemos ser muy cuidadosos con esto, ya que el orgullo es nuestro enemigo oculto, nuestro peor enemigo. Si de alguna manera podemos evitar o vencer a este enemigo, podremos entrar en el área de los esclavos de Krsna y unirnos a los que han sacrificado completamente sus vidas por Él. El significado general de este verso es: "Jamás busquen posición o prestigio en ninguna parte. Al mismo tiempo, ofrezcan respeto a todos según su entendimiento".

Un gran insulto

Cuando nuestro Maestro Espiritual, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Tha-kura, fue a Vrndavana a principios de la década de 1930, iba en automóvil. En aquellos días, esto era algo insólito en un santo. Un día, un sacerdote insultó a nuestro Guru al menospreciar la posición de Srila Raghunatha dasa Gosvami, el preceptor de la más elevada concepción para nuestra realización espiritual. Él dijo jactanciosamente: "No sólo somos habitantes de la tierra sagrada, sino que también pertenecemos a la casta de los sumos sacerdotes (Brahmanas). Por lo tanto, podemos otorgarle nuestras bendiciones a Dasa Gosvami. Él nació en una familia de clase baja y solicitó de nosotros esa bendición".

Sí, es cierto que en una oportunidad Dasa Gosvami oró con gran humildad:

gurau gosthe gosthalayisu sujane bhusuragane

svamantre sri-namni vraja-nava-yuva-dvandva-sarane

sada dambham hitva ratim apurvam atitara

maye svantarbhratas catubhir abhiyace dhrta-padah

"¡Oh mente, hermana mía! Caigo a tus pies y te imploro: Abandona todo orgullo y saborea constantemente el amor extático mientras recuerdas al guía divino, a la sagrada morada de Vrndavana, a los pastores y pastoras de vacas de Vraja, a los amorosos devotos del Señor Supremo Sri Krsna, a los dioses sobre la tierra (es decir, los Brahmanas puros), al Gayatri-mantra, a los Santos Nombres de Sri Krsna y a la juvenil y divina pareja de Vraja, Sri Sri Radha-Govindasundara".

Aquel sacerdote recalcó: "Somos habitantes de la sagrada morada de Vrndavana y también Brahmanas. De modo que nos encontramos en la posición de otorgar bendiciones a Raghunatha dasa Gosvami". Al escuchar estas palabras, nuestro Guru Maharaja, que se encontraba entonces en Radha-kunda, comenzó a ayunar y comentó: "¿Tengo que escuchar esto? Este hombre está controlado por la lujuria, la ira y la avaricia y dice que puede otorgar su gracia a Dasa Gosvami, el preceptor más respetado de nuestra línea. ¿Y tengo que escuchar eso?" Sin tomar represalias en contra de sus observaciones, decidió ayunar.

También nosotros dejamos de comer y todo nuestro grupo comenzó a ayunar. Más adelante, al enterarse que todos ayunábamos, un caballero del lugar se las arregló para encontrar al blasfemo sacerdote y traerle ante nuestro Guru Maharaja. Dicho sacerdote imploró perdón. Nuestro Guru Maharaja se sintió satisfecho y después de mostrarle algún respeto, finalmente rompió su ayuno. En ese entonces, alguien le dijo a nuestro Guru Maharaja: "Todos ellos son unos necios ignorantes. ¿Por qué tienen que afectarle a usted tanto sus palabras? Debe ignorarlas". Nuestro Guru Maharaja dijo: "Si yo fuese un babaji ordinario y escuchase semejante comentario, simplemente taparía mis oídos y me marcharía. Pero estoy desempeñando el papel de un Acarya, aquel que enseña con el ejemplo. ¿Qué justificación tengo para viajar en automóvil si no me opongo a esos comentarios en contra de mi Gurudeva?"

Una y otra vez usaba esta expresión: "¿Por qué viajo en automóvil aquí en Vrndavana?" Y decía: "Si hubiese sido un niskiñcana babaji, un santo que vive aislado y que sólo viste un taparrabos, no le hubiese hecho oposición a este hombre. Para salvarme, simplemente me habría marchado del lugar y me hubiese ido a otra parte. Pero debido a que viajo en un gran coche, en el papel de un Acarya, un Maestro, tengo que defender la dignidad de los grandes devotos. He aceptado esta posición y no puedo evadir estas circunstancias. Debo enfrentarlas y hacer cuanto esté a mi alcance para que estas cosas no pasen inadvertidas o sin oposición".

La humildad, en su aplicación práctica, debe ser adaptada o modificada. Una vez, cuando un templo Hare Krsna fue atacado, los devotos utilizaron un arma de fuego para defenderlo. Más tarde, la gente local se quejaba, diciendo: "¡Oh! ¿Son humildes? ¿Son tolerantes? ¿Por qué han ido en contra del consejo de Sri Caitanya Mahaprabhu de ser más humildes que una brizna de hierba y más tolerantes que un árbol? ¡Ellos no pueden ser devotos!" De este modo, muchas quejas llegaron hasta mí, pero yo los defendí, diciendo: "No, ellos han hecho lo correcto. La instrucción de ser más humilde que una brizna de hierba significa que uno debe serlo ante el devoto, no ante un demente".

La generalidad de los hombres son ignorantes, son dementes. No saben lo que es bueno o malo. así que sus consideraciones carecen de todo valor. ¿Quién está capacitado para juzgar si un devoto ofrece sus respetos a todos sin esperar nada para sí? ¿Quién juzgará si realmente es humilde y tolerante? ¿Los dementes? ¿La gente ignorante? ¿Poseen ellos alguna inteligencia para juzgar quién es humilde, quién es tolerante y quién es respetuoso con los demás? Tiene que haber alguna medida para juzgar la humildad. Estamos interesados en el criterio de los grandes pensadores, no en las consideraciones de las masas ignorantes.

La medida de la humildad

Naturalmente, cualquiera puede engañar al público ordinario con una humildad superficial. Pero un alarde de humildad no es humildad verdadera. La humildad debe provenir del corazón y tener un propósito genuino. La humildad, la tolerancia, la falta de orgullo, todo, debe ser considerado según el juicio de una persona equilibrada, normal, y no según los ignorantes, quienes son como elefantes, tigres y chacales. ¿Deberíamos permitir que ellos juzguen lo que es la humildad, lo que es osadía o impertinencia? Claro que no. ¿Debería pensar un Devoto: "La Deidad y el templo están a punto de ser profanados, pero debo quedarme allí sin hacer nada. Debo ser humilde y tolerante. Un perro está entrando al templo y debo mostrarle respeto?" No. Eso no es verdadera humildad.

Hay que tener un concepto equilibrado de la realidad. No debemos permitir que estas anomalías continúen en nombre que hay que ofrecer respeto a los demás. No debemos dejar que cualquiera le cause daño a los devotos o abuse del templo, ni aceptar que el perro entre en el templo y pensar que por hacer esto somos humildes y tolerantes, que estamos ofreciendo todo respeto a los demás. No sólo estamos interesados en el significado material de las Escrituras, sino en el verdadero significado.

Que soy humilde significa que soy el esclavo del esclavo de un vaisnava. Con esa conciencia debemos proceder. Si alguien viene a molestar a mi amo, antes debo sacrificarme, pensando: "Puesto que soy el de menor importancia, mi sacrificio no representa pérdida. Debo sacrificarme para preservar la dignidad de mi Guru, de los devotos, de mi Señor y de Su familia".

En todo momento, debemos comprender qué es lo que debemos honrar. Ofrecemos nuestros respetos a la verdad más elevada, al Señor de Señores, y nuestro comportamiento debe estar en consonancia con eso. Si siempre mantenemos en nosotros el concepto más elevado de la relatividad, veremos que somos lo más bajo. Si hay peligro para nuestros guardianes, nos sacrificaremos. Todo esto lo debemos tener en cuenta cuando tratamos de entender el significado de la humildad no de la imitación física, sino de la humildad genuina. Es cuestión de realización práctica. La fama y el honor hay que ofrecerlos al Señor y a sus devotos y a nadie más.

Por supuesto, en las etapas más elevadas de la devoción, puede que la humildad tenga que ajustarse de manera diferente para los paramahamsa-babajis, los santos más elevados que se comparan a cisnes y que han abandonado todo vínculo con este mundo material. Pero en la etapa de prédica, el devoto de segunda clase debe aceptar las cosas de otro modo. Como decía nuestro Guru Maharaja: "De haber estado en el papel de un babaji, un santo solitario y pasivo, me hubiese marchado del lugar sin presentar ninguna oposición. Pero cuando predicamos y asumimos la responsabilidad de conducir tantas almas a los dominios del Señor, debemos hacer los arreglos correspondientes". Por lo general, se puede ser indiferente con aquellos que son antagónicos con uno; pero nuestro deber cambia cuando predicamos de una manera organizada en nombre del Señor. No podemos ser indiferentes con los antagonistas.

En las Escrituras, Jiva Gosvami menciona que según la condición social, uno debe tomar estas cosas en consideración y hacer lo que sea necesario. Él ha expresado su resolución que si un devoto ocupa una posición de poder, como por ejemplo la de un rey, y alguien blasfema repetidas veces contra un vaisnava, un santo genuino, el rey deberá poner en vigor el castigo corporal, exiliando al ofensor de su nación o cortándole la lengua (vaisnava nindaka jihva hata). Ese no es el deber de una persona ordinaria, ya que de actuar así, habría tumultos. No debemos estar ansiosos de aplicarle a nadie el castigo corporal.

Hanuman es un vaisnava, pero se le ve destruir muchas vidas. Lo mismo es cierto para Arjuna y tantos otros devotos. Inclusive se ve a Krsna y a Ramacandra matando a muchos demonios en la guerra. Una simple exhibición física de mansedumbre no constituye el verdadero significado de la humildad. Cuando se insulta al Guru o a los vaisnavas, el devoto se opondrá, según su poder, a los blasfemos.

Bhaktivinoda Thakura dice en una de sus canciones que no sólo debemos tolerar un medio ambiente perturbador y las malas acciones de los demás, sino que también debemos hacer el bien a aquellos que nos están torturando. Se da el ejemplo de un árbol. Quien corta un árbol goza de su sombra y comodidad, incluso mientras lo está cortando. En conclusión, él dice que la humildad, la misericordia, el respeto a los demás y la renunciación al renombre y la fama, son los cuatro requisitos para cantar el Santo Nombre de Krsna.

Somos lo peor de lo peor. Siempre debemos estar conscientes que somos mendigos. Debemos pensar: "Aunque soy un pordiosero, he venido a mendigar lo más elevado. Que ningún disturbio me desvíe de mi intento". Al mismo tiempo, nuestra actitud hacia el medio ambiente debe ser respetuosa.

Así, al irnos educando en la concepción Krsna de la Divinidad, se le debe ofrecer respeto a todos de acuerdo con su posición. La instrucción principal para la adoración al Santo Nombre del Señor (nama-bhajana) es que debemos asumir la posición del esclavo del esclavo del Señor. Si desean cantar el Santo Nombre de Krsna, no deben malgastar su energía en las frivolidades de este mundo. No permitan que su atención se vea perturbada por adquisiciones insignificantes, tales como el prestigio o la ganancia, las cuales están relacionadas con el dinero o con las comodidades corporales. Recuerden que están tratando de lograr lo más grande y que todo lo demás es insignificante en comparación con la conciencia de Krsna. De modo que no malgasten su energía y valioso tiempo. Economicen. Tienen la oportunidad de lograr la meta más elevada de la vida.

FIN DEL CAPITULO NUEVE


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